La evaluación macroscópica de los órganos internos en salmónidos constituye un pilar fundamental en la necropsia diagnóstica. El reconocimiento preciso de la condición normal permite diferenciar cambios fisiológicos de alteraciones patológicas, orientando la toma de muestras para análisis complementarios, como histopatología, microbiología y biología molecular (Ferguson, 2006; Roberts, 2012).
En peces, donde muchos procesos patológicos pueden cursar con signos externos inespecíficos, la inspección sistemática de la cavidad celómica adquiere especial relevancia, siendo indispensable una evaluación de cada órgano (Genten et al., 2009).
Una vez expuesta la cavidad abdominal y branquial durante el procedimiento de la necropsia se observa en la región anterior, las branquias presentan un color rojo brillante en condiciones normales, reflejo de una adecuada oxigenación y perfusión tisular (Roberts, 2012). Inmediatamente en posición caudal se ubica el hígado, órgano de gran tamaño, de color marrón rojizo homogéneo y bordes bien definidos, asociado a funciones metabólicas, almacenamiento de lípidos y detoxificación (Ferguson, 2006).
El esófago conecta la cavidad bucal con el estómago, el cual se presenta como una estructura sacular de pared muscular donde se inicia la digestión química. Asociados a esta región se identifican los ciegos pilóricos, estructuras digitiformes cuya función es incrementar la superficie disponible para digestión y absorción (Genten et al., 2009).
El intestino, dividido en segmento anterior y posterior, puede presentar contenido variable según el estado nutricional; su mucosa debe observarse íntegra, sin evidencia procesos patológicos (Roberts, 2012). El bazo, de menor tamaño y color rojo oscuro, cumple funciones hematopoyéticas e inmunológicas, siendo un órgano clave en la respuesta frente a infecciones (Ferguson, 2006). Dorsalmente se ubica la vejiga natatoria, estructura llena de gas responsable de la regulación de la flotabilidad (Bone & Moore, 2008). En posición dorsal también se observan las gónadas, cuya morfología, tamaño y coloración varían según el estado reproductivo (Genten et al., 2009).
El reconocimiento de esta organización anatómica y de sus características normales permite identificar cambios morfológicos macroscópicos, relevantes para el proceso diagnóstico.

Imagen 1: Ilustración esquemática de la anatomía interna de un pez teleósteo (salmón), donde se observa la disposición de los principales órganos en la cavidad celómica. En la región anterior se identifican las branquias y el esófago, seguidos por el hígado. Como parte del sistema digestivo se observa el estómago, ciegos pilóricos e intestino (segmentos anterior y posterior). El bazo se ubica en relación con la curvatura posterior del estómago, mientras que dorsalmente se observa la vejiga natatoria y gónadas.
Referencias
Bone, Q., & Moore, R. (2008). Biology of fishes (3rd ed.). Taylor & Francis.
Ferguson, H. W. (2006). Systemic pathology of fish: A text and atlas of normal tissues in teleosts and their responses in disease (2nd ed.). Scotian Press.
Genten, F., Terwinghe, E., & Danguy, A. (2009). Atlas of fish histology. Science Publishers.
Roberts, R. J. (2012). Fish pathology (4th ed.). Wiley-Blackwell.
Como citar
Godoy, 2026. Anatomía interna de peces teleósteos: bases para la necropsia. https://bit.ly/41F81jj.

