Introducción
Los patrones de infección bacteriana en peces pueden variar considerablemente según el agente etiológico, el estado inmunológico del hospedador y las condiciones ambientales. Algunas bacterias inducen infecciones localizadas, mientras que otras se diseminan de forma sistémica. Aunque en las infecciones sistémicas los patógenos pueden detectarse en múltiples órganos, la distribución y el patrón de infección suelen diferir entre tejidos, reflejando tanto el tropismo del microorganismo como las particularidades anatómicas e inmunológicas de cada órgano.
Piscirickettsia salmonis exhibe un marcado tropismo por el sistema mononuclear fagocítico, infectando adicionalmente órganos como el hígado, bazo y riñón. Esta bacteria intracelular facultativa se infecta preferentemente en macrófagos, donde evade los mecanismos de destrucción lisosomal y se replica activamente. En el hígado, esta interacción patógeno-hospedador se manifiesta como lesiones multifocales, caracterizadas histológicamente por infiltrados inflamatorios mononucleares, necrosis hepatocelular y, en algunos casos, la formación de granulomas incipientes, los cuales reflejan una respuesta inmunitaria parcialmente organizada pero insuficiente para controlar la infección (Olsen et al., 1997; Almendras et al., 1997).
Inmunohistoquímica
Los peces afectados por cuadros clínicos sistémicos causados por Piscirickettsia salmonis presentan una infección hepática caracterizada por degeneración hepatocelular, necrosis, infiltración inflamatoria y la formación de múltiples granulomas. La aplicación de técnicas de inmunohistoquímica permite detectar la presencia del patógeno mediante una intensa reacción positiva, observable como estructuras cocoides de color café, localizadas predominantemente en los granulomas (Olsen et al., 1997; https://bit.ly/3ETub9x; https://shorturl.at/qrHNR; https://bit.ly/3LreaaC; https://bit.ly/4f3eDNL; https://bit.ly/4cTBXMl; https://bit.ly/4c15pyY). Estos hallazgos indican que, aunque la bacteria puede distribuirse de manera difusa en el parénquima hepático, sin embargo, su concentración es marcadamente mayor en los granulomas, siguiendo el patrón morfológico e histopatológico característico de inflamación granulomatosa multifocal.

Imagen 1: Salmón del Atlántico (Salmo salar), afectado por un cuadro clínico cutáneo de Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS). Inmunohistoquímica realizada a partir de tejido embebido en parafina, utilizando anticuerpo monoclonal de P. salmonis. La reacción positiva se evidencia como coloración café, de estructuras cocoides, predominantemente localizadas en el granulomas central.

Imagen 2: Salmón del Atlántico (Salmo salar), afectado por un cuadro clínico cutáneo de Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS). Inmunohistoquímica realizada a partir de tejido embebido en parafina, utilizando anticuerpo monoclonal de P. salmonis. La reacción positiva se evidencia como coloración café, de estructuras cocoides, predominantemente localizadas los granulomas.

Imagen 3: Salmón del Atlántico (Salmo salar), afectado por un cuadro clínico cutáneo de Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS). Inmunohistoquímica realizada a partir de tejido embebido en parafina, utilizando anticuerpo monoclonal de P. salmonis. La reacción positiva se evidencia como coloración café, de estructuras cocoides, predominantemente localizadas en el granulomas central.

Imagen 4: Salmón del Atlántico (Salmo salar), afectado por un cuadro clínico cutáneo de Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS). Inmunohistoquímica realizada a partir de tejido embebido en parafina, utilizando anticuerpo monoclonal de P. salmonis. La reacción positiva se evidencia como coloración café, de estructuras cocoides.

Imagen 5: Salmón del Atlántico (Salmo salar), afectado por un cuadro clínico cutáneo de Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS). Inmunohistoquímica realizada a partir de tejido embebido en parafina, utilizando anticuerpo monoclonal de P. salmonis. La reacción positiva se observa como una coloración café en estructuras cocoides localizadas dentro de un granuloma. Se aprecia con claridad la intensidad de la señal inmunohistoquímica en el granuloma en comparación con el resto del parénquima hepático, evidenciando una mayor concentración bacteriana.

Imagen 6: Salmón del Atlántico (Salmo salar), afectado por un cuadro clínico cutáneo de Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS). Inmunohistoquímica realizada a partir de tejido embebido en parafina, utilizando anticuerpo monoclonal de P. salmonis. La reacción positiva se observa como una coloración café en estructuras cocoides localizadas dentro de un granuloma. Se aprecia con claridad la intensidad de la señal inmunohistoquímica en el granuloma en comparación con el resto del parénquima hepático, evidenciando una mayor concentración bacteriana.
Referencias
Olsen, A. B., Melby, H. P., Speilberg, L., Evensen, Ø., & Håstein, T. (1997). Piscirickettsia salmonis infection in Atlantic salmon Salmo salar in Norway–epidemiological, pathological and microbiological findings. Diseases of aquatic organisms, 31(1), 35-48.
Almendras, F. E., Fuentealba, I. C., Jones, S. R. M., Markham, F., & Spangler, E. (1997). Experimental infection and horizontal transmission of Piscirickettsia salmonis in freshwater‐raised Atlantic salmon, Salmo salar L. Journal of Fish Diseases, 20(6), 409-418.
Como citar
Godoy, 2025. Patrón de infección hepática multifocal de Piscirickettsia salmonis: Inmunohistoquímica (https://bit.ly/4j68ph7).

