En los salmónidos, la musculatura esquelética representa la mayor parte del cuerpo y está especialmente adaptada para facilitar el movimiento. A nivel microscópico, este tejido está compuesto por fibras musculares estriadas, multinucleadas, organizadas por largas miofibrillas formadas por filamentos de actina y miosina que se alinean de manera longitudinal, creando un patrón característico de bandas. Los núcleos de estas células se sitúan en la periferia, justo debajo de la membrana celular o sarcolema. Estas fibras musculares se agrupan en segmentos llamados miómeros, separados entre sí por tejido conectivo conocido como mioseptos, y se dividen en dos grandes masas: los músculos epaxiales (en la parte dorsal) y los hipaxiales (en la parte ventral).
En la musculatura esquelética se distinguen dos tipos de fibras principales. Por un lado, las fibras blancas, que son las más abundantes, responden con rapidez y funcionan mediante un metabolismo anaeróbico, ideales para movimientos intensos pero de corta duración. Por otro lado, las fibras rojas, que se encuentran en una delgada franja a lo largo de la línea lateral, poseen un alto contenido de mitocondrias, mioglobina y vasos sanguíneos, lo que las hace aptas para una natación prolongada y constante.
Esta organización tan específica, sumada a la forma en que las fibras se entrelazan y orientan en distintos ángulos en las capas más profundas del músculo, permite que las contracciones musculares se den de forma progresiva y coordinada a lo largo del cuerpo. Este mecanismo es clave para que los salmones puedan desplazarse con eficiencia mediante el movimiento ondulante de su eje corporal (Groman, 1982; Shadwick & Lauder, 2006; Yasutake & Wales, 1983).

Imagen 1: Salmón del Atlántico (Salmo salar). Corte transversal. Se observa la estructura organizacional de la musculatura esquelética. La musculatura está dividida por el septo transverso, que se extiende desde la línea lateral hasta la línea lateral, en dos grupos musculares: el epaxial (dorsal) y el hipoaxial (ventral). A: Cavidad abdominal; B: Riñón.

Imagen 2: Salmón del Atlántico (Salmo salar), corte transversal. Se observa la estructura de la musculatura esquelética. A: Miosepto; B: Miómero.

Imagen 3: Salmón del Atlántico (Salmo salar), corte transversal. Se observa la estructura de la musculatura esquelética. A: Miosepto; B: Miómero.

Imagen 4: Salmón del Atlántico (Salmo salar), corte transversal. Se observa la estructura de la musculatura esquelética; las flechas señalan específicamente los mioseptos.

Imagen 5: Salmón del Atlántico (Salmo salar), corte transversal. Se observa la estructura de la musculatura esquelética. El músculo rojo se localiza justo debajo de la piel, a lo largo del cuerpo. Morfológicamente, se caracteriza por poseer fibras delgadas, una alta densidad de mitocondrias, abundante mioglobina y una rica irrigación capilar, lo que permite un elevado suministro de oxígeno. El músculo blanco, en cambio, posee fibras más gruesas, menor irrigación sanguínea y escasa cantidad de mitocondrias (hasta cinco veces menos que el músculo rojo), lo que limita su capacidad de obtener oxígeno. A: Musculatura blanca; B: Musculatura roja; C: Línea lateral; D: Epidermis.

Imagen 6: Salmón del Atlántico (Salmo salar), corte transversal de la musculatura esquelética. Se observan las fibras musculares que conforman los miómeros.
Referencias
Groman, D. B. (1982). Histology of the striped bass (Vol. 3). Bethesda, MD: American Fisheries Society.
Shadwick, R. E., & Lauder, G. V. (Eds.). (2006). Fish physiology: fish biomechanics (Vol. 23). Elsevier.
Yasutake, W. T., & Wales, J. H. (1983). Microscopic anatomy of salmonids: an atlas (Vol. 150). United States Department of the Interior, Fish and Wildlife Service.
Como citar
Godoy, 2025. Musculatura esquelética: histología. https://bit.ly/4eLNGhP.

