Las branquias constituyen uno de los sistemas más integradores en la biología de los peces, donde convergen funciones respiratorias, excretoras, osmóticas e inmunológicas. Aunque tradicionalmente se han descrito como órganos de intercambio gaseoso, esta definición resulta incompleta frente a la evidencia fisiológica disponible. El epitelio branquial no solo facilita la difusión de oxígeno y dióxido de carbono, sino que además participa activamente en la excreción de desechos nitrogenados, principalmente en forma de amonio, así como en la regulación iónica y en el equilibrio ácido–base, procesos esenciales para la homeostasis en ambientes acuáticos variables (Evans et al., 2005; Wright y Wood, 2009).
Estructura branquial
En términos anatómicos, las branquias se localizan en la cavidad branquial y se están constituidas por el arco branquial, que constituye el principal elemento de soporte, de naturaleza predominantemente cartilaginosa en la mayoría de los teleósteos. Desde cada arco emergen dos hileras de filamentos branquiales, denominadas hemibranquias; en conjunto, ambas conforman una holobranquia. En el borde craneal del arco se proyectan las branquiespinas, estructuras que desempeñan un rol relevante en la retención de partículas y en la protección del epitelio branquial, limitando el contacto directo con material potencialmente lesivo presente en el agua. Esta organización bilateral no solo refleja un patrón morfológico conservado, sino que además optimiza la superficie disponible para el intercambio gaseoso, favoreciendo la eficiencia funcional del sistema (Bone y Moore, 2008; Helfman et al., 2009).

Imagen 1: La ilustración muestra la organización anatómica de las branquias en peces teleósteos, destacando tanto sus elementos estructurales principales como su disposición funcional. Se reconoce A como el arco branquial, eje de soporte desde el cual se proyectan las estructuras respiratorias. A partir de este arco emergen dos hileras de filamentos branquiales, identificadas como C y D, que corresponden a las hemibranquias. En el margen craneal del arco se observan las branquiespinas, señaladas como B, cuya función se asocia a la retención de partículas y a la protección mecánica del epitelio branquial frente a material suspendido.
El detalle ampliado permite una lectura más integrada de la arquitectura branquial. Se identifica F como la holobranquia, definida por la disposición conjunta de ambas hemibranquias en torno al eje estructural. En este nivel, G corresponde al arco branquial, mientras que H indica el septum interbranquial, estructura que conecta ambas hemibranquias. I representa una hemibranquia individual, constituida por una hilera de filamentos, en tanto que E señala los filamentos branquiales propiamente tales.

Imagen 2: La ilustración representa la organización anatómica de las branquias en peces teleósteos, integrando una vista general del arco branquial con un detalle ampliado de la unidad funcional. En la porción superior izquierda se identifica A como el arco branquial, estructura de soporte, desde cuya superficie se proyectan las branquiespinas, indicadas como B, las cuales participan en la retención de partículas y en la protección del epitelio frente a material suspendido. En la vista inferior izquierda se observa la disposición de los filamentos branquiales que emergen lateralmente desde el arco (región de inserción vascular visible), organizándose en dos hileras paralelas que corresponden a las hemibranquias, señaladas como C y D, F representa el ápice del filamento branquial.
El panel derecho muestra un detalle ampliado de la organización branquial. G corresponde a la disposición conjunta de dos hileras de filamentos branquiales, es decir, la holobranquia. H identifica el arco branquial. J señala el septum interbranquial. Las etiquetas I y L corresponden a los filamentos branquiales. M representa la hemibranquia, mientras que K indica la hilera de filamentos branquiales que conforma cada hemibranquia.
En el interior de cada filamento se dispone un eje vascular central, con vasos aferentes y eferentes representados en rojo y azul, respectivamente, lo que evidencia el patrón de circulación en contracorriente característico de este sistema.
Referencias
Bone, Q., y Moore, R. H. (2008). Biology of fishes (3rd ed.). Taylor y Francis.
Evans, D. H., Piermarini, P. M., y Choe, K. P. (2005). The multifunctional fish gill: Dominant site of gas exchange, osmoregulation, acid–base regulation, and excretion of nitrogenous waste. Physiological Reviews, 85(1), 97–177.
Helfman, G. S., Collette, B. B., Facey, D. E., y Bowen, B. W. (2009). The diversity of fishes: Biology, evolution, and ecology (2nd ed.). Wiley-Blackwell.
Wright, P. A., y Wood, C. M. (2009). A new paradigm for ammonia excretion in aquatic animals: Role of Rhesus glycoproteins. Journal of Experimental Biology, 212(15), 2303–2312.
Como citar
Godoy, M. 2026. Anatomía branquial de peces teleósteos. https://bit.ly/4d13zQT.

