El sistema sensorial de los peces está altamente adaptado a detectar movimientos del agua, vibraciones, aceleraciones, sonido y orientación espacial (Roberts, 2012). Dentro de este sistema, el oído interno cumple un rol central al integrar funciones de audición y equilibrio, participando activamente en la natación, la alimentación y el comportamiento social (Ferguson, 2006).
Oído interno de los peces
El oído interno de los peces teleósteos se localiza en la región craneal, alojado en la cápsula ótica, y carece de oído externo y oído medio, característica distintiva de los vertebrados acuáticos (Yasutake & Wales, 1983). Está constituido por un sistema de cavidades membranosas llenas de endolinfa, suspendidas en perilinfa, y se organiza en dos componentes funcionales principales: los canales semicirculares y los órganos otolíticos (Takashima & Hibiya, 1995).
Canales semicirculares
Los peces presentan tres canales semicirculares (anterior, posterior y horizontal), dispuestos en planos ortogonales entre sí (Groman, 1982).
Cada canal posee una ampolla, en cuyo interior se localiza la crista ampullaris, estructura sensorial formada por células ciliadas especializadas. Estas células responden al desplazamiento de la endolinfa generado por movimientos rotacionales de la cabeza, permitiendo la detección de aceleraciones angulares y cambios de dirección (Ferguson, 2006). Desde el punto de vista histológico, las cristas ampulares presentan células ciliadas tipo I y II, células de sostén y terminaciones nerviosas aferentes, con una organización altamente conservada entre teleósteos (Takashima & Hibiya, 1995).
Órganos otolíticos
El sistema otolítico está compuesto por el utrículo, sáculo y lagena, cada uno asociado a un otolito calcáreo (Yasutake & Wales, 1983). El sáculo es el principal órgano involucrado en la audición en la mayoría de los peces óseos, mientras que el utrículo participa preferentemente en el equilibrio estático y la detección de aceleraciones lineales (Groman, 1982). Los otolitos, debido a su mayor densidad respecto a los tejidos circundantes, se desplazan por inercia frente a vibraciones sonoras y movimientos del cuerpo, estimulando las máculas sensoriales y permitiendo la detección de sonidos de baja frecuencia y vibraciones del medio acuático (Roberts, 2012). Histológicamente, las máculas presentan un epitelio sensorial con células ciliadas, células de sostén y fibras nerviosas, íntimamente asociadas al otolito mediante una matriz gelatinosa (Takashima & Hibiya, 1995; Amin & Poppe, 1992).

Imagen 1: La imagen corresponde a una ilustración esquemática de la región cefálica de un pez teleósteo, en vista lateral, donde se representa la ubicación y organización del oído interno en relación con las estructuras externas de la cabeza. El ojo se observa en posición lateral, característico de muchos peces óseos, mientras que el oído interno se localiza profundamente en el cráneo, posterior y dorsal al globo ocular.
El oído interno se muestra resaltado mediante un esquema translúcido de color anaranjado, representando el laberinto membranoso, el cual incluye los canales semicirculares, el utrículo, el sáculo y la lagena. Los canales semicirculares aparecen dispuestos en planos aproximadamente ortogonales entre sí, reflejando su función en la detección de aceleraciones angulares y el mantenimiento del equilibrio dinámico.

Imagen 2: La ilustración representa de forma esquemática y progresiva la organización anatómica del oído interno en un pez teleósteo, desde su ubicación en la cabeza hasta el nivel microscópico del epitelio sensorial.
A: Ubicación del oído interno en la cabeza del pez Corresponde a la localización anatómica del oído interno dentro del cráneo del pez teleósteo, situado en posición posterior y dorsal al ojo, embebido en la cápsula ótica del neurocráneo. En esta vista se destaca la relación espacial del oído interno con las estructuras externas de la cabeza.
B: Laberinto del oído interno Representa el laberinto membranoso del oído interno, que incluye los canales semicirculares y los órganos otolíticos(utrículo, sáculo y lagena). Este conjunto es responsable de la detección de aceleraciones angulares, aceleraciones lineales y vibraciones sonoras.
C: Órgano otolítico (mácula sensorial) Corresponde a una ampliación de una región sensorial del sistema otolítico, mostrando la mácula, donde se localiza el epitelio sensorial asociado al otolito. Esta estructura es clave en la percepción del sonido y del equilibrio estático.
D: Epitelio sensorial con células ciliadas Detalle microscópico del epitelio sensorial, compuesto por células ciliadas y células de sostén. Los cilios se proyectan hacia una capa gelatinosa (membrana otolítica), cuya deformación por el movimiento del otolito o de la endolinfa permite la transducción mecano-sensorial y la generación de impulsos nerviosos.
Referencias
Amin, A. B., & Poppe, T. T. (1992). Histology atlas: Normal structure of salmonids. Akvapatologisk Laboratorium AS.
Ferguson, H. W. (2006). Systemic pathology of fish: A text and atlas of normal tissues in teleosts and their responses in disease. Scotian Press.
Groman, D. B. (1982). Histology of the striped bass (American Fisheries Society Monograph No. 3). American Fisheries Society.
Roberts, R. J. (2012). Fish pathology (4th ed.). Wiley-Blackwell.
Takashima, F., & Hibiya, T. (1995). An atlas of fish histology: Normal and pathological features (2nd ed.). Kodansha.
Yasutake, W. T., & Wales, J. H. (1983). Microscopic anatomy of salmonids: An atlas. U.S. Fish and Wildlife Service.
Como citar
Godoy, 2026. Estructura anatómica del oído interno de peces teleósteos. https://bit.ly/4qkJQjN.

