La necropsia constituye una herramienta central de la patología diagnóstica y comparada, y representa el procedimiento más completo para la evaluación post mortem sistemática de organismos animales, permitiendo establecer aproximarse la causa de muerte, confirmar diagnósticos presuntivos y comprender los mecanismos patogénicos subyacentes a una enfermedad o condición clínica (McDonough y Southard, 2019; King et al., 2014).
Desde el punto de vista patológico, la necropsia se define como la descripción de los hallazgos macroscópico relevantes sistemático del cadáver, orientado a la descripción e interpretación de los cambios morfológicos significativos, junto con la toma de muestras de tejidos y fluidos para estudios histopatológicos y técnicas de laboratorio complementarias, tales como microbiología, virología, toxicología, parasitología y biología molecular (Maxie, 2016).
En medicina humana, el término autopsia se utiliza tradicionalmente para describir el examen post mortem, mientras que en medicina veterinaria se emplea el término necropsia para los animales no humanos. Sin embargo, ambos conceptos son metodológicamente equivalentes y comparten un mismo fundamento científico (Slauson y Cooper, 2002). Etimológicamente, el término autopsia deriva del griego autopsia, que significa “ver por uno mismo”, mientras que necropsia proviene de nekros, muerto, y opsis, visión.
El término autopsia fue introducido en el siglo XVII, mientras que necropsia se incorporó aproximadamente dos siglos más tarde, probablemente como una alternativa al término autopsia cadaverum, con el objetivo de precisar el examen de cadáveres animales (McDonough y Southard, 2019). En el contexto actual de la medicina comparada y del enfoque One Health, diversos autores han propuesto el uso de una terminología común para favorecer la comunicación interdisciplinaria, aunque el término necropsia continúa estando profundamente arraigado en la tradición de la patología veterinaria y sigue siendo ampliamente utilizado en instituciones académicas y laboratorios diagnósticos (King et al., 2014).
Desde una perspectiva operativa, la necropsia comprende un conjunto de procedimientos diagnósticos realizados posterior a la muerte o en casos excepcionales posterior al sacrificio de los animales, siendo el examen macroscópico su componente central, según circunstancias específicas. Este incluye la identificación de la especies, morfometría, evaluación externa e interna de los órganos y toma y envio de muestras clínicas (McDonough y Southard, 2019).
Posteriormente, la disección sistemática de las cavidades corporales y la evaluación sistemática de los órganos y sistemas permiten describir los cambios morfológicas relacionadas con procesos inflamatorios, infecciosos, degenerativos, tóxicos, traumáticos o neoplásicos, así como orientar de manera precisa la toma de muestras representativas (King et al., 2014; Maxie, 2016).
Objetivos de la necropsia
Las necropsias se realizan con múltiples objetivos y pueden ser solicitadas por compañías productoras, médicos veterinarios, investigadores, compañías farmacéuticas, aseguradoras, organismos gubernamentales, judiciales o propietarios.
Entre las razones más frecuentes se incluyen la confirmación de diagnósticos clínicos, la investigación de mortalidad masivas, la evaluación de posibles efectos adversos asociados a fármacos, vacunas o alimentos, la detección de enfermedades infecciosas o tóxicas con riesgo para otros animales o para la salud pública, el esclarecimiento de situaciones de implicancias legales (McDonough y Southard, 2019), investigación clínica, o de enfermedades de etiología desconocida. En el ámbito de la investigación experimental, la necropsia permite además comparar grupos control y experimentales, evaluar intervenciones sanitarias y generar datos objetivos al término de un estudio (Fox et al., 2002).
En patología de peces y acuicultura, la necropsia adquiere un rol particularmente relevante debido a que muchas enfermedades cursan con signos clínicos inespecíficos, altas tasas de mortalidad o presentaciones subclínicas. En este contexto, el examen post mortem constituye la principal herramienta diagnóstica para la vigilancia sanitaria, la investigación de brotes y la toma de decisiones productivas (Roberts, 2012; Ferguson, 2006). La aplicación rigurosa de protocolos de necropsia en peces permite identificar lesiones características a nivel branquial, cardíaco, hepático, renal, gastrointestinal y muscular, y establecer correlaciones clínicas, epidemiológicas y productivas esenciales para una acuicultura sustentable (Ferguson, 2006).

Imagen 1: Salmón coho (Oncorhynchus kisutch). Se observa el procedimiento de examen de la cara interna del opérculo y branquias, durante la realización de la necropsia.
Referencias
Bruno, D. W., Poppe, T. T., & Noguera, P. A. (2013). A colour atlas of salmonid diseases. Springer.
Ferguson, H. W. (2006). Systemic pathology of fish: A text and atlas of comparative tissue responses in diseases of teleosts. Scotian Press.
Fox, J. G., Anderson, L. C., Loew, F. M., & Quimby, F. W. (2002). Laboratory animal medicine (2nd ed.). Academic Press.
Hill, R. B., & Anderson, R. E. (1992). The autopsy: Medical practice and public policy. Butterworth-Heinemann.
King, J. M., Roth-Johnson, L., Dodd, D. C., & Newsom, M. E. (2014). The necropsy book: A guide for veterinary students, residents, clinicians, pathologists, and biological researchers (7th ed.). Charles Louis Davis Foundation.
Maxie, M. G. (Ed.). (2016). Jubb, Kennedy, and Palmer’s pathology of domestic animals (6th ed.). Elsevier.
McDonough, S. P., & Southard, T. (2019). Veterinary necropsy guide. Wiley-Blackwell.
Roberts, R. J. (2012). Fish pathology (4th ed.). Wiley-Blackwell.
Slauson, D. O., & Cooper, B. J. (2002). Mechanisms of disease: A textbook of comparative general pathology (3rd ed.). Mosby.
Thompson, H. (2018). The role of the post-mortem examination in veterinary diagnostics. Veterinary Pathology, 55(3), 295–302.
Como citar
Godoy, 2025. Introducción a la necropsia. https://bit.ly/4qxzoWX.

