La piel de los peces teleósteos constituye una cobertura corporal protectora que cumple funciones esenciales en la defensa frente a factores externos, la regulación osmótica y la percepción del entorno. A nivel macroscópico, está organizada en tres capas principales: la epidermis, que recubre directamente el exterior; la dermis, donde se insertan las escamas; y la hipodermis, que se continúa con la musculatura subyacente (Bruno, Nogera & Poppe, 2013; Roberts, 2012; Ferguson, 2006).
Las escamas cicloides, características de los salmónidos, son delgadas, flexibles y semitransparentes. Se disponen en hileras superpuestas como “tejas”, cubriendo casi toda la superficie corporal y formando un revestimiento continuo que protege al pez sin comprometer su movilidad (Noga, 2010). Estas escamas presentan un patrón de crecimiento en anillos concéntricos visibles a simple vista, que reflejan tanto la edad como los periodos de mayor o menor desarrollo.
La superficie cutánea presenta además una notable variabilidad de colores y patrones, generados por cromatóforos especializados: melanóforos, que aportan tonos oscuros; xantóforos, responsables de los pigmentos amarillos y anaranjados; e iridóforos, que reflejan la luz y producen destellos plateados o iridiscentes. La combinación de estas células permite desde los brillos plateados típicos en ambientes pelágicos hasta las franjas iridiscentes y los puntos negros característicos específicamente de la trucha arcoíris (Oncorhynchus kisutch) (Fujii, 2000; Logan et al., 2017).

Imagen 1: Trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), vista lateral. La piel se caracteriza por un dorso verde, con flancos plateados atravesados por una franja lateral naranja o roja, y un vientre de color blanco. Sobre esta superficie se distribuyen numerosas manchas negras, pequeñas y redondeadas, que a menudo resaltan al estar rodeadas por halos más claros. Las escamas cicloides cubren la mayor parte del cuerpo y, aunque están parcialmente incrustadas en la dermis, sobresalen levemente de la superficie cutánea, confiriendo un aspecto brillante e iridiscente.

Imagen 2: Vista lateral de la región craneal de una trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss). La piel en esta zona presenta un tono verde oscuro en el dorso, que se aclara progresivamente hasta volverse intensamente iridiscente en el área del opérculo, donde predominan reflejos plateados. Este efecto metálico se acentúa gracias a la disposición de las escamas cicloides, que se superponen y sobresalen levemente de la superficie cutánea, reflejando la luz en distintos ángulos.

Imagen 3: Vista lateral de la región media de una trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss). La piel presenta una coloración verde en la parte dorsal del cuerpo, seguida de una banda rosada que recorre la línea lateral. Por debajo de esta franja predomina un tono plateado iridiscente. El dorso, los flancos y la cabeza están cubiertos por numerosas manchas negras.

Imagen 4: Vista detallada de la piel en la zona de la línea lateral de una trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss). En esta región se observa una franja de tonalidad rosada que resalta sobre el fondo plateado iridiscente de los flancos. Las escamas cicloides, dispuestas en hileras superpuestas, sobresalen levemente de la superficie cutánea y reflejan la luz en distintos ángulos, acentuando el brillo metálico característico.

Imagen 5: Vista lateral de la región media de una trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss). La piel presenta un color verde en la parte superior, que se aclara hacia los flancos donde resalta una franja rosada a lo largo de la línea lateral. Por debajo predomina un brillo plateado iridiscente. En esta zona se aprecian pequeñas manchas oscuras distribuidas sobre el dorso y los costados, mientras que las escamas cicloides, superpuestas en hileras, sobresalen levemente y reflejan la luz, acentuando el aspecto metálico característico.
Referencias
Bruno, D. W., Noguera, P. A., & Poppe, T. T. (2013). A colour atlas of salmonid diseases . Springer Science & Business Media.
Ferguson, H.W. (2006). Systemic Pathology of Fish. Scotian Press.
Fujii, R. (2000). The regulation of motile activity in fish chromatophores. Pigment Cell Research, 13(5), 300–319.
Logan, D.W., et al. (2017). The genetics of colouration in fish. Pigment Cell & Melanoma Research, 30(5), 361–372.
Noga, E.J. (2010). Fish Disease: Diagnosis and Treatment. Wiley-Blackwell.
Roberts, R.J. (2012). Fish Pathology. 4th ed. Wiley-Blackwell.
Como citar
Godoy, 2025. Anatomía de piel. https://bit.ly/47WUGae.

