La amebiasis branquial corresponde a un ecoparasitismo descrita en numerosas especies cultivadas en ambientes marinos tales como Salmónidos, Turbot, Seabass, Seabream entre otras. Las infecciones han sido reportadas en Australia (Tasmania), Irlanda, Francia, Chile, Norteamérica, España, Escosis, Nueva Zelanda y Noruega. Las infecciones en Salmón del Atlántico (Salmo salar) son bastantes severas llegando a representar hasta un 10 a 20 % de los costos de producción en Australia. Aunque en nuestro país la Amebiasis branquial había sido reportada esporádicamente, durante el año 2007 se presenta una reemergencia de esta condición siendo actualmente una infección endémica.
Etiología
A partir de los estudios morfológicos y genéticos se ha determinado que el agente etiológico de Amebiasis branquial en Chile que afecta a Salmon del Atlántico (S. salar) corresponde a Neoparaomoeba perurans.
Neoparaomoeba es un grupo de amebas ecológicamente importantes que contiene amebas consideradas anfizoicas, término descriptivo que evoca la capacidad de estos microorganismos para vivir en ambientes externos, es decir exozoico y para vivir en el cuerpo de los animales, es decir endozoico.
Neoparamoeba pertecene a la Familia Vexillifiridae, siendo amebas pequeñas, lobosas que forman psudopodos digitiformes en su forma de locomoción. Una de las características es la presencia de uno o más cuerpos perinucleares intracelulares conocidos como «parasomas«. Estos parasomas son conocidos como Perkinsiella amoebaelike organismos (PLOs), siendo endosimbiontes, filogenéticamente relacionados a protozoos marinos parasitarios del Género Ichthyobodo (Young et al, 2007).
Epidemiología
Inicialmente las infecciones afectarón principalmente a Salmón del Atlántico (S. salar), siendo los primeros registros detectados en la Isla de Chiloé. Actualmente las infecciones han sido registradas en otras áreas geográficas, afectando incluso otras especies de salmónidos como la Trucha arcoiris (Oncorhynchus mykiss).
Entre los principales factores ambientales relacionados con las infecciones por N. perurans en Salmón del Atlántico (Salmo salar), se encuentran la temperatura (sobre 10 ° C promedio) y salinidad (sobre 30 ppt promedio) y bajas de oxígeno frecuentes. Los centros afectados se caracterizan por una baja circulación de agua (centros de baja energía). Otros factotres de riesgo a considerar son parasitismo por Caligus sp, bloom de algas, centros con un alto número de peces y calidad de smolt.
Signos clinicos
Los peces afectados presenta letargia, diestres respiratorio, incremento de los movimientos oporculares, anorexia y muerte. Los centros afectados presentan un alto porcentaje de peces rezagados con baja condición, escasa grasa visceral y sin alimento en el sistema digestivo.
Las branquias de los peces afectados se presentan pálidas, con un incremento de secreción de mucus y en algunas ocasiones con hemorrágias multifocales. Uno de los signos clásicos es la presencia de «parches», manchas de color blanco en las branquias.
Figura 1: Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial (N. perurans). Se observa palidez branquial y la presencia de «parches» manchas de color blanco característicos de la infección.
Figura 2: Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial (N. perurans). Se observa un detalle de la presencia de «parches» manchas de color blanco característicos de la infección.
Figura 3: Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial (N. perurans). Se observa palidez branquial y la presencia de hemorrágias.
Histopatología
Histopatológicamente la Amebiasis branquial se caracteriza inicialmente por la adhesión de N. perurans al epitelio branquial. Posteriormente se observa una reacción local, caracterizada por edema y descamación. A medida que progresa la infección se observa hiperplasia interlamelar con fusión parcial o total de los filamentos secundarios, formación de vesículas interlamelares, edema, espongiosis, telagentacia múltiple, hemorrágias y necrosis de forma variable.

Figura 4: Branquia, Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial (N. perurans). Se observa hiperplasia interlamelar focal con fusión parcial de los filamentos secundarios. H&E, 40 X.

Figura 5: Branquia, Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial (N. perurans). Se observa hiperplasia interlamelar difusa con fusión total de los filamentos secundarios y formación de versículas interlamelares. H&E, 10 X.

Figura 6: Branquia, Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial (N. perurans). Se observa hiperplasia interlamelar difusa con fusión total de los filamentos secundarios y formación de versículas interlamelares. H&E, 10X.
Figura 7: Branquia, Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial (N. perurans). Se observa hiperplasia interlamelar difusa con fusión total de los filamentos secundarios. H&E, 10 X.

Figura 8: Branquia, Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial (N. perurans). Se observa congestión de los filamentos secundarios y telagentacia múltifocal. H&E, 40 X.

Figura 9: Branquia, Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial (N. perurans). Se observa presencia de N. perurans entre los filamentos branquiales secundarios. H&E, 63 X.

Figura 10: Detalle de N. perurans presente en branquia, Salmón del atlántico (S. salar), afectado por Amebiasis branquial H&E, 63 X.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza complementando los hallazgos clínicos, PCR e histopatología.
Las muestra a elección para histopatología es tejido branquial fijado de preferencia en Davison o formalina bufferizada.
Prevención y Control
Dado el carácter ubicuitario del agente se hace complejo poder prevenir la infección en áreas en la cuales la presencia de N. perurans es endémica. Smolt de óptima calidad, mantener control y tratamiento de otras enfermedades, favorecer la circulación del agua, forlalecer el sistema inmune son las medidas generales a implementar.
Cuando la infección se ha en el centro de cultivo la disminución de la salinidad con agua dulce es la alternativa más efectiva.
Se han descrito numerosos tratamientos experimentales sin ser ninguno de estos efectivos y operativamente viables para su aplicación en condiciones de engorda.
Finalmente se recomienda adicionalmente evitar el transporte de peces positivos para evitar el riesgo de transmisión de la enfermedad.
