Introducción
La sobresaturación de agua constituye un problema significativo para la salud de los peces, tanto en ecosistemas naturales como en sistemas de cultivo. En condiciones normales, las presiones parciales de oxígeno, nitrógeno, argón y dióxido de carbono disueltos en el agua se mantienen en equilibrio con la presión atmosférica (~760 mm Hg a nivel del mar). No obstante, este equilibrio puede alterarse por factores naturales o antropogénicos, como variaciones de temperatura o la entrada de aire en sistemas de bombeo, generando que la presión total de los gases disueltos supere la presión atmosférica.
El ingreso de gases ocurre principalmente a través de las branquias, cuya amplia superficie de intercambio y epitelio delgado facilitan tanto la respiración como la entrada de gases en exceso. Una vez en el sistema circulatorio, los peces alcanzan rápidamente un equilibrio con la presión de gases del agua, lo que favorece la formación de burbujas en sangre y tejidos, desencadenando el denominado trauma por burbujas de gas (Gas Bubble Trauma, GBT) (Wedemeyer, 1996; Pleizier et al., 2020; Pleizier & Brauner, 2023).
Histopatología
Entre los hallazgos histopatológicos relevantes en peces afectados por sobresaturación de gases se encuentra la presencia de burbujas intravasculares en vasos aferentes y eferentes de los filamentos, que provocan estasis sanguínea, dilatación vascular y obstrucción del flujo. Estos hallazgos de forma variable se asocian a trombosis intraluminal y daño endotelial, con degeneración, necrosis y desprendimiento de células endoteliales. El epitelio circundante muestra con frecuencia células vacuoladas e hipertróficas, mientras que en las láminas secundarias puede observarse necrosis tisular focal y pérdida de continuidad epitelial.
En el intersticio, en ocasiones se describen infiltrados inflamatorios mononucleares de intensidad variable, asociados a procesos de respuesta crónica. En casos crónicos, estas lesiones se complican con hemorragias, edema y colonización secundaria por hongos o bacterias oportunistas, lo que agrava la disfunción branquial (Wedemeyer, 1996; Pleizier et al., 2020; Pleizier & Brauner, 2023).

Imagen 1: Salmón del Atlántico (Salmo salar). Branquias (H&E). En los vasos sanguíneos de los filamentos se evidencian múltiples burbujas intravasculares (flechas), hallazgo consistente con embolia branquial.

Imagen 2: Salmón del Atlántico (Salmo salar). Branquias (H&E). Se observa en detalla la presencia de múltiples burbujas intravasculares (flechas), hallazgo consistente con embolia branquial.

Imagen 3: Salmón del Atlántico (Salmo salar). Branquias (H&E). En los vasos sanguíneos de los filamentos se evidencian múltiples burbujas intravasculares (flechas), hallazgo consistente con embolia branquial.

Imagen 4: Salmón del Atlántico (Salmo salar). Branquias (H&E). En los vasos sanguíneos de los filamentos se evidencian múltiples burbujas intravasculares (flechas), hallazgo consistente con embolia branquial.
Referencias
Pleizier, N. K., Algera, D., Cooke, S. J., & Brauner, C. J. (2020). A meta‐analysis of gas bubble trauma in fish. Fish and Fisheries, 21(6), 1175–1194
Pleizier, N. K., & Brauner, C. J. (2023). Causes and consequences of gas bubble trauma on fish gill function. Journal of Comparative Physiology B, 194(1), 1–14.
Speare, D. J. (2008). Disorders associated with exposure to excess dissolved gases. In J. G. From & R. J. Roberts (Eds.), Fish diseases and disorders, Volume 2: Non-infectious disorders (2nd ed., pp. 342–356). CABI Publishing.
Wedemeyer, G. A. (1996). Physiology of fish in intensive culture systems. Springer Science & Business Media.
Como citar
Godoy, 2025. Embolia branquial: histopatología. https://bit.ly/4mk2yGd.

