Introducción
La vascularización ocular en peces está dada principalmente por ramas de la arteria oftálmica, derivada del sistema circulatorio encefálico. Estos vasos irrigan la coroides, la retina y las estructuras circundantes, incluyendo el iris y la córnea. En peces teleósteos, la rete mirabile coroidea, una red de capilares especializados, que contribuye al suministro de oxígeno a la retina (Collin, 1989; Copeland, 1974). La complejidad de la vascularización ocular, sumada a la exposición directa del ojo al medio acuático, hace que cualquier alteración patológica se exprese rápidamente a nivel ocular, favoreciendo la aparición de hemorragias subconjuntivales o intraoculares.
Entre las causas asociadas a hemorragias oculares se incluyen aquellas de origen no infeccioso, como los traumatismos por manejo, así como causas infecciosas. Entre estas últimas destacan enfermedades bacterianas como la Fuunculosis (Aeromonas salmonicida atípica), e infecciones virales como la Anemia infecciosa del salmón (ISA), la Inflamación del músculo esquelético y cardíaco (HSMI), además de patologías de etiología aún no completamente esclarecida como el Síndrome hemorrágico del smolt (HSS).
Patología macroscópica
La hemorragia ocular en peces cultivados puede adoptar diversas formas, dependiendo de su localización anatómica y de la severidad del daño vascular. Entre los diferentes tipos se encuentran la hemorragia subconjuntival (también conocida como hiposfagma), el hipema (acumulación de sangre en la cámara anterior del ojo), la hemorragia vítrea, que oscurece el ojo desde el interior aunque no siempre es evidente sin un examen detallado, y en casos más graves, la hemorragia retiniana o coroidea, ambas difíciles de detectar a simple vista pero con importantes consecuencias funcionales. La exoftalmia hemorrágica, en tanto, se caracteriza por la protrusión del globo ocular acompañada de enrojecimiento, y suele indicar un daño tisular severo o aumento de la presión intraocular (Gelatt et al., 2021).
Imagen 1: Salmón del Atlántico (Salmo salar), smolt. Se observa acumulación de sangre en la cámara anterior del ojo.

Imagen 2: Salmón del Atlántico (Salmo salar), smolt. Se observa detalle de la acumulación de sangre en la cámara anterior del ojo.

Imagen 3: Salmón del Atlántico (Salmo salar), smolt. Se observa acumulación de sangre en la cámara anterior del ojo.

Imagen 4: Salmón del Atlántico (Salmo salar), smolt. Se observa detalle de la acumulación de sangre en la cámara anterior del ojo.

Imagen 5: Salmón del Atlántico (Salmo salar), smolt. Se observa aumento tamaño del glóbulo ocular, asociado a hemorragia intraocular y colapsó ocular.

Imagen 6: Salmón del Atlántico (Salmo salar), smolt. Se observa detalle del aumento tamaño del glóbulo ocular, asociado a hemorragia intraocular y colapsó ocular.

Imagen 7: Salmón del Atlántico (Salmo salar), reproductor. Se observa acumulación de sangre en la cámara anterior del ojo.

Imagen 8: Salmón del Atlántico (Salmo salar), reproductor. Se observa acumulación de sangre en la cámara anterior del ojo.

Imagen 9: Salmón del Atlántico (Salmo salar), reproductor. Se observa acumulación de sangre en la cámara anterior del ojo.
Referencias
Collin, S. P. (1989). Topographic organization of the ganglion cell layer and intraocular vascularization in the retinae of two reef teleosts. Vision Research, 29(7), 765-775.
Copeland, D. E. (1974). The anatomy and fine structure of the eye of teleost. I. The choroid body in Fundulus grandis. Experimental Eye Research, 18(6), 547-561.
Gelatt, K. N., Gelatt, J. P., & Plummer, C. (2021). Veterinary Ophthalmic Surgery-E-Book: Veterinary Ophthalmic Surgery-E-Book. Elsevier Health Sciences.
Como citar
Godoy, 2025. Hemorragias oculares: patología macroscópica. https://bit.ly/3HBqeXZ.

